El Partido Socialista se sumó al MPP en el reclamo de mayor autonomía en los órganos de conducción de la educación. Asamblea Uruguay, la Vertiente, el Nuevo Espacio y Alianza Progresista pretenden aprobar el proyecto original. El diputado José Carlos Mahía dijo a COMPACTO 1410 que seguirán las negociaciones.
El ex presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari, ganó este viernes el Premio Nobel de la Paz 2008 por sus esfuerzos mediadores en conflictos internacionales.
El líder de Alianza Nacional dijo que no es el momento de debatir mientras el precandidato de Vamos Uruguay (Partido Colorado) señaló que no tiene inconvenientes en hacerlo. Esto en respuesta al desafío de Astori a Lacalle.
La ministra Muñoz desestimó la propuesta del gremio para salvar a la mutualista Casmu
YO TE LO DIJE::
Sepa de libros sin leer una línea.
¿Quiere hablar de clásicos inmortales sin tener ni idea? ¿Impresionar a sus amistades citando el 'Ulises'? ¿Ser el perfecto lector de solapa, el hojeador de obras universales definitivo? En estas páginas le contamos cómo.
Para ser sinceros, aquel ejemplar de El ser y la nada, de Jean-Paul Sastre, encuadernado en piel y de letra enana, fue mucho más paseado por las campas de la universidad que leído. Y aunque se hizo lo que se pudo con el primero de los ocho volúmenes de En busca del tiempo perdido, a veces, cuando sale el tema, a uno le resulta invencible la tentación de mentir al recordar "aquel verano que se fue en engullir la gran obra de Proust enterita". Y si es cierto que en las brumas de la memoria se ocultan tardes de infancia, reales o inducidas por los recuerdos, con un Moby Dick ilustrado entre las manos, también lo es que, aparte del dichoso arranque ("Llámame Ismael") y de Zelig -filme de Woody Allen cuyo argumento echa a andar precisamente con un tipo que miente al asegurar que ha leído la novela-, el conocimiento que hoy me queda de la inmortal obra tiende a cero.
Hay cosas peores y más útiles, sin duda, que engañar al prójimo sobre si se ha leído esta novela universal o aquel poemario revelador. Bien, pues ahora podrá hacerlo. Con todas las de la ley. Gracias a un libro de próxima publicación en España que no sólo demuestra que es posible hablar, pontificar incluso, de lo que no se ha leído, sino que anima y enseña a hacerlo. Algo bien útil, si se atiende a los datos: un ser humano falta a la verdad unas 60 veces por día y se publican más de 70.000 títulos al año sólo en España.
Convivir con la impostura, relajarse y afinar el tan extendido oficio de la mentira literaria es la utilidad de Cómo hablar de los libros que no se han leído (Anagrama), uno de los lanzamientos más irreverentes del otoño literario. Una gamberrada -de cierto tono intelectual, eso sí- que ha sido un éxito en Francia (50.000 ejemplares vendidos) y en Alemania, así como un best-seller allá donde se ha traducido al inglés y vendido bajo el eslogan "¡Si no piensa leer ningún libro este año, que sea éste!".
El librito bien podría haber sido escrito por un británico. Nick Hornby, por ejemplo, autor de un añorado diario de lecturas en la revista The Believer, en el que la lista de los libros leídos decía tanto como la de los comprados para ser aparcados sine die. Y, sin embargo, el ensayo que nos ocupa es la original propuesta de un francés: Pierre Bayard, avispado profesor de literatura de la Universidad de París y psicoanalista, además autor de varias novelas, leídas o no.
Su misión al escribir este ensayo era, según recuerda en vísperas de su llegada a las mesas españolas de novedades, "reflexionar sobre la esencia de la lectura", despojar a los libros "de su condición de objetos sagrados", "de aterradoras llaves para ingresar en el mundo de la cultura". Y, ya puestos, "introducir la libertad y desterrar la culpa de la ecuación".
Para tamaños propósitos, Bayard emplea la forma de un libro de autoayuda (ya desde el título), un toque de humor y cierta arrogancia que, si se piensa, no dista mucho de la de aquel otro éxito de ventas llamado El canon occidental, por el que el muy erudito Harold Bloom fue criticado al sacarse de encima siglos de literatura en unos pocos centenares de páginas (que tampoco hubo manera de leer de principio a fin, si quieren saberlo).
"Lo que desde luego no es", se apresura a aclarar Bayard al teléfono desde Tokio, "es un libro contra la lectura, ni una apología de la incultura. Yo soy un amante de la literatura y vivo rodeado de libros. Pero no me parece razonable el modo en el que funcionan las cosas. No puede haber sólo dos maneras de afrontar un libro: leerlo o no leerlo. Hay un vasto espacio intermedio. Incluso los libros que se hojearon o se dejaron a medias pueden determinar la vida de uno. Pocos creyentes han leído la Biblia de cabo a rabo y fíjese cuánto ha influido".
En un extremo de la gama de grises literarios de Bayard, el "primer sorprendido por el éxito internacional" de su ensayo, se colocan los libros que ni se conocen. Lo cual, claro, no es impedimento para opinar sobre ellos. Un personaje de la monumental El hombre sin atributos, de Robert Musil, K2 de la literatura centroeuropea y acaso una de las obras más citadas con menor conocimiento, sirve para concluir: "Leer un libro en particular es una pérdida de tiempo comparado con poseer una perspectiva de la literatura en general". Luego llegará el turno de los volúmenes únicamente hojeados, aquellos de los que tan sólo se ha oído hablar y los que se leyeron hace tanto tiempo como para haber sido olvidados.
Como la sinceridad comienza en uno mismo, Bayard la adopta con los libros que van saliendo a colación (la mayoría, de esos que hay que buscar en la biblioteca de nuestras cabezas en la zona de "imprescindibles", y justo en la balda de "pendientes").
No, Bayard no pasó de hojear Hamlet, de Shakespeare (aunque la defina "como la mejor obra del canon inglés"), ni tan siquiera los Ensayos de Montaigne. Y sí, ha oído unas cuantas cosas de El paraíso perdido, de Milton; las suficientes para parlotear acerca de él llegado el caso. "La voz que conduce al lector por el ensayo no soy exactamente yo", se excusa el autor. "Tiene una parte mía, sin duda... Pero es, en cierto modo, como cuando escribes una novela negra. No significa necesariamente que tú seas el asesino".
Suyos sí son los consejos para salir airoso de los trances de un lector medianamente embustero; esas cenas de sábado noche, las conversaciones casuales en la librería, los corrillos al final de una conferencia o las entrevistas de trabajo con pregunta-trampa. No conviene avergonzarse, y si eso sucede, que no se note. Es bueno confiar en nuestros propios criterios aunque carezcan de base; después de todo, la libertad de las opiniones puede amparar cualquier cosa. Y lo mejor será basar los juicios propios en los ajenos. O, llegado el caso (extremo), acudir a la pura invención.
Y no crea que estos trucos están destinados sólo a los lectores aficionados o a los estudiantes que motivaron a Bayard a emprender el proyecto. Se trata de un protocolo de actuación también (y sobre todo) para profesores ("el oficio más expuesto a hablar de lo que no se sabe", explica el escritor), así como para críticos y periodistas culturales. Por si no había reparado en ello, unos enormes mentirosos.
Aunque no hay malicia en su comportamiento, según Bayard, sino pura higiene mental e instinto de supervivencia. Los suplementos de libros de los sábados tratan más novedades de las que una redacción puede humanamente digerir en una sola semana. Eso sin contar relecturas, rescates y citas tangenciales. Desde la comprensión y la piedad, Bayard sale en defensa de un gremio que, dicho sea de paso, tampoco trató especialmente bien su libro cuando se publicó en Francia ("hubo quienes entendieron la humorada y quienes no", explica).
La excusa para los críticos literarios ya estaba, en realidad, en el socorrido Oscar Wilde y la cita que abre el ensayo ("Nunca leo un libro que deba reseñar; despierta tanto mis prejuicios..."), y que permite a Bayard acabar concluyendo esto: que al hablar de un libro no leído (antes de seguir debería de saber que está a punto de conocer el final de la historia), "el lector, libre del peso de las palabras ajenas, podría encontrar la fuerza de inventar su propio texto y, entonces, convertirse en un escritor".
Puede sonar tramposo. Pero ya se sabe que siempre hay una cita de Oscar Wilde para cualquier circunstancia. Para apoyar la teoría en cuestión y justo la contraria. Un ejemplo: "El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expone", escribió el irlandés.
Porque, para ser sinceros, en la confección de este reportaje, Cómo hablar de libros que no se han leído fue tan sólo hojeado. "Ya lo suponía", dijo el autor al saberlo. "Yo habría hecho lo mismo".
FUENTE:EL PAÍS SEMANAL
PERIODISTA:ÍKER SEISDEDOS
LUNES 13 DE OCTUBRE, A LAS 9.00 EN PRIMERA VOZ:
Sonia Breccia entrevista al economista Fernando Lorenzo, ex jefe de macroeconomía del gobierno.
SABADO 11 DE OCTUBRE ESPACIO EN CONSTRUCCIÓN::
Alberto Silva en una cobertura especial desde Buenos Aires con el clásico del Río de la Plata, los uruguayos del otro lado del charco en dúplex con FM La Tribu.
YO TE LO DIJE:
Dentro del marco de las visitas fuera de fronteras a la Feria Internacional del Libro están en Montevideo los escritores colombianos Fernando Toledo y Alonso Sánchez Baute. Ambos estuvieron en Yo te lo Dije, presentando sus novelas y "Al diablo la maldita primavera".
AMbos escritores, con estilos bien diferentes comparten -tras el realismo mágico de Gabriel García Márquez y la pluma de Alvaro Mutis-, la llamada generación de la "nueva novela colombiana".
Alonso Sánchez Baute
Abogado de la Universidad Externado de Colombia de Bogotá. Desde sus inicios se ha dedicado a trabajar en ámbitos afines a su profesión en el campo de la cultura. Aunque comenzó a escribir en sus ratos libres, su pasión por la literatura pronto se convirtió en una disciplina diaria que lo ha llevado a producir, hasta el momento, tres novelas y una compilación de cuentos cortos, todos inéditos. Al diablo la maldita primavera, obra ganadora del Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá 2002, es su ópera prima.
Al diablo la maldita primavera
En esta novela se cuenta la historia de un joven barranquillero que llega a la capital a adelantar sus estudios universitarios y a mitad de camino decide echar todo por la borda y convertirse en lo que siempre soñó: La drag queen más famosa de Colombia. Aquí se narran historias que causarán mucha polémica porque están cargadas de drogas, sexo, música techno, after parties y fiestas clandestinas. La novela es una puerta abierta a esa Bogotá sórdida que muchos desconocen.
Fernando Toledo
Nació en Bogotá en 1948. Después de trabajar en publicidad resolvió abordar otras formas de comunicación y fundó la revista Acento. Desde hace muchos años es gestor de diversas actividades culturales, comentarista de temas de música, de teatro, de literatura y de arte en varios periódicos y revistas. Ha publicado cuentos, dirige un programa de cultura en televisión y las transmisiones de ópera semanales en una reconocida emisora. Alfaguara ha publicado sus novelas Liturgia de difuntos y La cantata del mal.
La cantata del mal
Giacomo Iriarte, un cantante de ópera reconocido en el XIX, llega de gira a los nuevos países de América para encontrar su muerte por lepra en Colombia, en un sanatorio aislado, desde el cual recordará el trayecto de su vida, sus cuitas y sus triunfos. Hijo natural, creció en la peor de las miserias. Sin embargo, su madre lo sacó adelante, llevándolo de Segovia a Madrid, donde su talento como cantante muy pronto dio frutos, escaló posiciones hasta convertirse en la voz masculina principal de una compañía medianamente famosa. Pero fue en los dos viajes a América donde definió sus más grandes pasiones y donde se resolvió su último destino.
Mateína: TEXTO DE JEAN-MARIE LE CLÉZIO:
El sueño empieza pues el 8 de febrero de 1517, cuando Bernal Díaz del Castillo vislumbra por primera vez, desde la cubierta del barco, la gran ciudad blanca de los mayas que los españoles nombrarán “El Gran Cairo”. Y luego, el 4 de marzo de 1517, cuando ve venir hacia la nave “diez canoas muy grandes, que se dicen piraguas, llenas de indios naturales de aquella poblazón, y venían a remo y vela” (p. 29).
Es el primer encuentro del soldado Bernal Díaz con el mundo mexicano. El sueño puede empezar, libre aún de todo miedo, de todo odio.
“...sin temor ninguno vinieron, y entraron en la nao capitana sobre treinta dellos, y les dimos a cada uno un sartalejo de cuentas verdes, y estuvieron mirando por un buen rato los navíos” (p.30).
El asombro brota entonces de los dos lados. Bernal Díaz y sus compañeros se asombran del tamaño de las ciudades, de la belleza de los templos y de la fealdad de los ídolos mayas.
Los indios, por su parte, se asombran del aspecto de los extranjeros. Les preguntan si vienen “de la parte donde nace el sol” y cuentan entonces por primera vez aquella leyenda de la que el capitán Cortés y sus hombres sabrán más tarde sacar provecho –leyenda según la cual “les habían dicho sus antepasados que habían de venir gentes de hacia donde sale el sol, con barbas, que los habían de señorear” (p. 46).
El sueño, al principio, es también como en todas las génesis: los extranjeros dan nombre a las tierras, a las bahías, a las islas, a las desembocaduras de los ríos; boca de Términos, río Grijalva, monte San Martín, isla de Sacrificios.
Piden oro. El oro es ya la “moneda” del sueño. Y los indios, que intuyen los peligros relacionados con la posesión de ese metal, alejan a los extranjeros diciéndoles tan solo: “Colua, Colua” y “México, México”. Del mismo modo que los caribes, más tarde, hablarán del Perú.
Está también la primera entrevista de los españoles con los emisarios de Moctezuma, el rey de México. También aquí se siente comenzar el sueño de la conquista y de la destrucción del imperio azteca; se siente el destino del pueblo mexicano. Al borde del gran río, los embajadores de Moctezuma están sentados en sus petates, a la sombra de los árboles. Esperan. Detrás de ellos están los guerreros armados de sus arcos y de sus hachas de obsidiana, con grandes estandartes blancos. Cuando llegan los españoles, los sacerdotes aztecas los saludan como a dioses, quemando incienso. Luego los embajadores les dan los regalos que Moctezuma envía a los extranjeros. Debido a las banderas blancas, el río se llamará de allí en adelante Río de Banderas.
Así empieza esa Historia, con ese encuentro entre dos sueños; el sueño de oro de los españoles, sueño devorante, despiadado, que llega a veces a los límites de la crueldad; sueño absoluto, como si se tratara acaso de otra cosa que la posesión de la riqueza y el poder, más bien de regenerarse en la violencia y la sangre, para alcanzar el mito del Dorado, donde todo ha de ser eternamente nuevo.
Por otra parte, el sueño antiguo de los mexicanos sueño largamente esperado, cuando llegan del este, del otro lado del mar, esos hombres barbudos guiados por la Serpiente Emplumada Quetzalcóatl, para reinar de nuevo sobre ellos. Entonces, cuando se encuentran los dos sueños y los dos pueblos, mientras uno pide el oro, las riquezas, el otro pide solamente un casco, para mostrárselo a los grandes sacerdotes y al rey de México, porque según dicen los indios se parece a los que llevaban sus antepasados, antaño, antes de desaparecer. Cortés da el casco, pero pide que se lo devuelvan lleno de oro. Cuando Moctezuma lo recibió, “desque vio el casco” dice Bernal Díaz, “y el que tenía sus huychilobos tuvo por cierto que éramos de los que le habían dicho sus antepasados que venían a señorear aquella tierra” (p. 87).
La tragedia de esa confrontación está entera en ese desequilibrio. Es la exterminación de un sueño antiguo por el furor de un sueño moderno, la destrucción de los mitos por un deseo de poder. El oro, las armas modernas y el pensamiento racional contra la magia y los dioses: el resultado no hubiera podido ser diferente.
Bernal Díaz lo sabe, y a pesar de la distancia en el tiempo, no puede evitar a veces mostrar su amargura, o su horror, ante lo que ha sido destruido. La “Conquista” tiene a veces el acento de una epopeya, pero más a menudo Bernal Díaz dice lo que fue realmente: el lento, difícil e irresistible progreso de una destrucción, el saqueo del imperio mexicano, el fin de un mundo. No es sorprendente que la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España haya sido tanto tiempo un libro maldito y considerado infamante para la gloria del conquistador Hernán Cortés.
Pues el libro de Bernal Díaz del Castillo está hecho de este doble impulso: por una parte, decir la verdad de las guerras de la Conquista, sin ocultar el menor detalle sin intentar la menor adulación. Ese es el desquite de Bernal Díaz, el soldado inculto –“los idiotas sin letras como yo soy”, dice (p. 614)– ante los historiadores cortesanos como Gomarra que han echado incienso a Hernán Cortés.
Versión castellana de Tomás Segovia
Fragmento del ensayo El sueño del conquistador, publicado en la revista Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad, volumen II, número 8, en 1981, por El Colegio de Michoacán
Fuente: www.jornada.unam.mx (10.10.2008)
TERNAS PREMIO BARTOLOMÉ HIDALGO:
El premio más apreciado por los escritores uruguayos es el Bartolomé Hidalgo que recuerda al fundador de la literatura oriental.
Este año se propusieron las siguientes categorías: literatura infantil-juvenil , poesía, difusión científica, ensayo político y/o periodístico, ensayo histórico y narrativa. Para fallar se contó con jurados idóneos para cada rubro y se reservó, como de costumbre, los premios Revelación y Trayectoria para ser asignados por la propia Cámara.
Ternas finalistas elegidas por los jurados:
En literatura infantil-juvenil el jurado integrado por Dinorah López, Dinorah Polakof y Silvia Puentes de Oyenard, seleccionó las siguientes obras:
El desafío de la montaña de Daniel Baldi, Editorial Fin de Siglo
¡Hay que insistir! de Susana Olaondo, Editorial Alfaguara
Historias de Pueblo Chico de Lía Schenk, Editorial Fin de Siglo
En la categoría de difusión científica el jurado integrado por Juan Grompone, Laszlo Erdelgi y Agustín Courtoisie escogió:
¡Hay mama!, tenés cáncer, de Lilly Morgan, Editorial Aguilar
Cuestiones del corazón, de Teresa Porzecansky, Editorial Taurus
Los invencibles, de Cristina Canoura, Editorial Aguilar
En poesía el jurado integrado por Jorge Arbeleche, Roberto Appratto y Gerardo Ciancio decidió que los finalistas son:
Antología poética de Álvaro Figueredo, Editorial Trilce
Postales de sobremesa, de Alejandro Keller, Editorial Trilce
Senryu o El árbol de las sílabas, de Alfredo Fressia, Editorial Linardi y Risso
En investigación histórica el jurado integrado por Adolfo Garcé, Jaime Yaffé y María Emilia Pérez Santarcieri definió como finalistas a:
El caso Mitrione, de Clara Aldrighi, Editorial Trilce
La actualidad del pasado, de José Rilla, Editorial Debate
La pradera perdida, de María Inés Moraes, Editorial Linardi y Risso
En ensayo político y/o periodístico el jurado integrado por Adolfo Garcé, Jaime Yaffé y María Emilia Pérez Santarcieri seleccionó a:
Búsqueda. Una historia para ser contada, de Leticia Linn, Editorial Fin de Siglo
Se llamaba Wilson, de Diego Achard, Editorial Aguilar
Silencio de Estado, de Sergio Israel, Editorial Aguilar
Y, por último, en la categoría de narrativa el jurado integrado por Hebert Benítez, Rómulo Cosse y Wilfredo Penco definieron como finalistas a :
El profeta imperfecto, de Fernando Butazzoni, Editorial Planeta
Palabra de Robles, de Miguel Ángel Campodónico, Editorial Linardi y Risso
Tres buitres, de Henry Trujillo, Editorial Alfaguara
Primera Voz:
Debates: "del infierno al paraíso", fue el titulo de la columna del periodista Esteban Valenti el viernes 10
VIERNES PRIMERA VOZ::
¿Bajar edad de imputabilidad? Los senadores Percovich y Penadés
MATEÍNA:
Comenzó la 31ª Feria Internacional del Libro. Vea la programación completa en formato PDF.
YO TE LO DIJE::
El Estatuto del Artista y Oficios Conexos, se discute esta tarde en la Cámara de Representantes cuenta ya con media sanción del Senado y es de esperar que hoy se apruebe para su promulgación.
El proyecto crea un marco jurídico que ampare a los actores en sus derechos laborales de cara a la jubilación.
LA ENTREVISTA
Mucho se ha insistido con el estatuto, la ley el artista, la posibilidad de que nuestro patrimonio real cultural –que son los artistas- puedan tener derechos laborales, una jubilación digna y dejen de esperar una pensión graciable que generalmente no llega.
El debate lleva varias legislaturas de espera, de hecho en el periodo anterior se abrió una puerta que finalmente no se hizo realidad.
El diputado de Asamblea Uruguay e integrante de la Comisión de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, presentará esta tarde un proyecto de ley que avanza la materia y ya estamos en contacto con él.
AC: Diputado, le propongo contarle a la gente de qué se trata este proyecto de ley y cuántos de los reclamos de los artistas están incluidos en el mismo.
J.C.M: Es un proyecto de Ley que tiene como objetivo saldar una deuda moral que posee el Estado con un sector tan dinámico de la economía y que aporta tanto a la identidad nacional como es la cultura. Además no es un proyecto acabado, ni que sea una meta en sí mismo, ni que abarque la generalidad de las artes, es un proyecto parcial, un avance en la dirección correcta que abarca fundamentalmente las artes escénicas – esto es música, teatro, carnaval y otras actividades similares- y prevé generar una comisión que establece un registro de artistas nacionales y una vez registrados ahí, se establece la posibilidad a futuro de establecer una jubilación que el artista nacional hoy no tiene. ¿Por qué es a futuro? Y en primer lugar porque el universo del pasado es muy diverso, muy complejo y no hay un registro nacional del Estado al menos, que uno pueda certificar como artista nacional.
Yo siempre pongo un ejemplo del humor, que leí hace muchos años en ese gran artista que es Quino y decía “yo cómo convenzo a mi mujer que cuando paso dos horas mirando la ventana hacia afuera estoy trabajando”. Y bueno, la definición de arte es muy particular, acá se tomó la definición de la Convención de Roma, pero lo que quiero decir es que a futuro abarca a un universo importantísimo de gente de la cultura nacional y que plantea situaciones originales. Por ejemplo: en acuerdo con la Ley del Código de la Niñez y la Juventud permite abarcar el trabajo de los menores de 18 años, establece también la posibilidad de contemplar como parte del trabajo a ser regulado es decir a ser sujeto de derecho a la hora de tener la jubilación los ensayos y no sólo la obra mientras dura en un escenario. Es decir es una propuesta que realmente es el comienzo de tener en cuenta una vieja deuda, porque hasta ahora, hasta hoy la reparación o lo que la sociedad uruguaya a través del Parlamento en este caso le brinda a un autor o actor nacional es una pensión graciable no?
A.C: Y a algunos no? Estoy pensando por ejemplo en la situación de Taco Larreta vendiendo su casa y sus cosas hace poco tiempo…
J.C.M: Por eso, ahora ayer votamos una pensión graciable para Taco Larreta. Pero yo digo, en realidad Taco Larreta porque lo conocemos y es una figura nacional, pero ¿cuánta gente que trabajó en la cultura y no tuvo la notoriedad de alguien como Taco Larreta y no conocemos, nunca fue abordada y contemplada por una pensión graciable? Y hasta el nombre ni me gusta no. Pero este proyecto de Ley lo que plantea es hacerlo general, pero general hacia el futuro.
A.C: Cuando habla de futuro ¿de qué tan cercano futuro hablamos? ¿Cuánto puede llevar hacer este registro del artista nacional?
J.C.M: No, no, eso tiene un plazo que tiene 180 días para hacer el registro y después comienza a funcionar el registro. ¿Por qué esos 180 días? Porque hay universos de esa actividad muy complejos. Un ejemplo, en la música nada más, en un disco, en una canción pueden actuar 25 músicos y en el resto del disco actúan tres. En el caso del Carnaval en particular, tienen formas jurídicas muy distintas, algunos son cooperativas, otros no lo son. Entonces crear una posibilidad de jubilación para ellos es necesaria pero tenés que generar un legítimo aporte.
A.C: ¿Por qué quedaron afuera del proyecto otros artistas, los artistas plásticos por ejemplo?
J.C.M: Porque es complejo la valoración laboral, o el hacerlo como trabajo independiente, el registrar eso es muy complejo.
A.C: ¿Complejo en un país como Uruguay? ¿Cuántos artistas hay?
J.C.M: No pero no es complejo por la cantidad, es por la definición. Tiene que haber un registro.
A.C: La definición de un artista no puede ser tan compleja ¿no?
J.C.M: Tiene que haber alguien que defina no?. Ahí en ese caso se puede tomar – en el caso de los artistas plásticos- otro tipo de medida, pero no es una cuestión fácil de resolver. Por ejemplo, cuando se revende una obra plástica para una nueva transacción y el cobrador original recibe algún tipo de porcentaje. En el caso de los escritores está el derecho de autor, en fin lo que sucede es que es muy diverso el universo a abarcar y cuando tú haces una Ley que es general tenés que partir de un escenario constatable, cierto, real.
AC: De todas maneras es un debe, un debe de la izquierda con la cultura, desde todo el espectro político, pero sobre todo de la izquierda que tenía una cercanía y un proyecto muy claro con respecto a la cultura.
J.C.M: Sí, eso es cierto, yo lo dije al comienzo que era parcial, pero vamos a aclarar algunas cosas. En este período de gobierno se creó la Ley de Mecenazgo y en función de ello se asignó una suma muy importante de recursos; en este período de gobierno se crearon los fondos concursables, en este periodo de gobierno se creó la Ley de cine. Y voy a dar datos bien concretos como para que la audiencia tenga bien claro, es decir por ejemplo, en la Ley de cine, antes estaba un proyecto que se llamaba Ibermedia que tu asignabas hasta 130 mil dólares al año, cuando se pagaba, que no era siempre. Ahora, a partir de esta Ley de cine se otorga un fondo de 25 millones de pesos, es decir un poco más de 1 millón de dólares. En el caso de los Fondos Concursables para la Cultura, se invirtieron 3 millones y medio de pesos en 2006 y en 2009 va a haber 18 millones de pesos. Esos fondos hasta ahora permitieron la premiación de más de 200 proyectos que no accedían a otro fondo de financiamiento que esa que brinda el Estado. Podemos agregar que en la Ley de Patrocinio y Mecenazgo, la renuncia fiscal del Estado fue el equivalente a 1 millón de dólares al año que debe complementarse obviamente con lo que brinda el privado. No podemos olvidar el aporte que se hizo un aporte extraordinario para el Teatro El Galpón de 2 millones de dólares, que es la primera vez en la historia del Uruguay que una industria cultural fue incluida en el programa de conglomerados y cadenas productivas de DIPRODE para competir en el exterior. Para que tengan idea por cuatro se multiplicó la asignación de recursos a las políticas culturales en este periodo de gobierno. ¿Quiere decir que esto es suficiente? no. ¿Qué es lo necesario? Tampoco, pero si uno pone los Fonos Concursables, La Ley de Mecenazgo, lo de El Galpón, La Ley de Cine, lo que se va a terminar definitivamente en el Sodre, donde el Uruguay invirtió 40 millones de dólares y va a invertir 15 millones más. Si miramos al interior, las salas del interior que fueron recuperados en lugares del país cuyo acceso a la cultura era muy complejo, como era Artigas, Paysandú, Rocha.
Es decir, creemos que han habido una batería de medidas, que se están completando ahora, con esta Ley de jubilación. Hay gente de la cultura que llegó al Parlamento y nos decía que desde el año 1957 se venía peleando por una Ley como esta.
A.C: Si, en la legislatura anterior, recuerdo la cara de Pepe Vázquez y otros actores esperando que se levantara la mano y no se levantó.
J.C.M: Sí, si, pero hay algo todavía peor todavía. En el caso de la legislatura pasada, había algún legislador que estaba con esa iniciativa en la vuelta, pero eso necesitaba iniciativa privativa del Poder Ejecutivo, si no lo mandaba el Presidente de la República con los ministros, no había posibilidad de que el Parlamento hiciera absolutamente nada. Y así fueron a las barras artistas nacionales, hablaron con todos los legisladores y esto y lo otro, pero eso nunca se concretó. Yo lo que digo con toda claridad es que esta es una iniciativa que cubre un vacío que no había, que para futuro va a haber la posibilidad que los artistas nacionales tengan lo que no tienen hoy, los artistas uruguayos la posibilidad de jubilarse en función del trabajo efectivamente realizado y que, si bien desde la izquierda sentimos que aún nos queda mucho por hacer en esta materia, creemos que en esta administración se han tomado una serie de medidas desde la asignación de recursos, como para que haya concursos de gente innovadora que no tiene un peso ni para empezar, y si a eso tú le agregas todo lo que sucedió con otras movidas, como puede ser los Museos de Noche, como puede ser el propio teatro Solís que hace pocos días concretó la reinauguración de una sala. Entiendo que es un sector que naturalmente demanda y que hay que concebir esto como una cuestión clave para el desarrollo humano, como un derecho humano fundamental, pero el atraso que había era realmente muy grande y entiendo que se está haciendo un esfuerzo como no tiene precedentes en el Uruguay, por lo menos en los últimos 20 años.